martes, 23 de agosto de 2011

MI VIAJE A FRANCIA


por Adriana Garrido Lara



El año 2002 viajé a Europa en un tour,  debía encontrarme con una personita muy especial,  mi nieta del corazón que vive en Alemania donde nació.  En este tour íbamos chilenos de diferentes ciudades del país, partimos desde Santiago con destino a Madrid, recorrimos Barcelona, luego seguimos a otros países europeos y visitamos Roma, París y otra ciudades del viejo continente.
En Francia conocimos bellísimos lugares, maravillosos e interesantes, como Paris, la ciudad de la luz, su gastronomía fascinantes,  la moda, su glamour, y el arte en general.  Fuimos a conocer la torre Eiffel, impresionante belleza y con un telescopio pudimos contemplar la ciudad desde gran altura, otra dimensión ¡ qué decir ¡, después fuimos a comprar los típicos recuerdos para la familia y amigos.
Navegamos de noche por el río Sena en una lanchita muy confortable la que tenía muchas ventanas para apreciar la ciudad iluminada, otra versión ver Notre Dame iluminada, las hermosas estatuas en los puentes, la torre Eiffel que se aprecia de todas partes y tantas otras maravillas impresionantes.
Recorrimos los lugares aledaños al Arco del Triunfo, imponente bastión  de los tiempos de Napoleón, conocer todo aquello fue pasearnos por la Historia del mundo occidental.
El palacio de Versalles con sus jardines multicolores, sus esculturas conmovedoras e impresionantes,  donde el movimiento de la mano del cincel del escultor dejó su alma allí grabada.

Cada escultura nos dejaba en un silencio profundo, de inefable belleza sus formas y matices,  expresión,  sombra y luz, todo nos parecía indescriptible.   Conocimos el palacio, maravillosa ornamentación con sus bellísimas y prolijamente hechas sus lámparas, todo era de historias de hadas, todo era bello,  repentinamente uno de nuestros compañeros tomó a su señora y bailaron como dos príncipes en aquel inolvidable momento, yo no demoré en tomar las fotos, ya que Anita, su compañera no estaba bien de salud.  Sin embargo, todo parecía un sueño.
Visitamos la ciudad donde se fabrican los famosos perfumes donde nos mostraron su proceso en enormes cubos con pétalos de rosas, lavanda y otras flores.
En la calle Hauman, gran centro comercial que recorrimos y curioseamos artículos de tocador y perfumes, y todos adquirimos alguno.  Ya salíamos del lugar, pero una señora nos pregunta si nos han atendido,  y lo le pregunto: ¿pero, si tu eres chilenita?, ella responde que sí, de Santiago y estaba casada con un francés.  Rodeamos a la niña, le compramos más perfumes y conversamos un rato con ella y nos despedimos luego de haber intercambiado nuestras direcciones.
Llegamos a cenar al hotel y al entrar a mi habitación suena el teléfono, era la niña de la calle Hauman y me dice:  Adriana, vi tu dirección, eres Garrido como yo, me emocioné,  qué curiosa coincidencia haber conocido a Edith Garrido en París.  De este feliz acontecimiento van siete años de amistad,  ella con su esposo vinieron a casarse por la iglesia a Santiago y estuvieron de luna de miel en mi casa,  en Corral y aun mantenemos una gran amistad a través del correo electrónico.
Como despedida, a todo el grupo nos llevaron al Lido de París, uno espectáculo grandioso, uno de los más prestigioso de París, donde compartimos un champagne mientras gozábamos del extraodinario espectáculo.  Todos vestidos elegantemente para la ocasión.
Doy gracias a Dios siempre por haber tenido la posibilidad de hacer este viaje maravilloso y regresar sin contratiempos a mi casa, a Corral. 

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